Mientras dure la guerra 2019 de Alejandro Amenábar Resumen de la película

Especialmente cruel para la población fue el caso de las localidades que fueron intermitentemente ocupadas por ambos bandos, con las consiguientes y repetidas ejecuciones y venganzas. La lógica de la guerra indudablemente pesó, pero los factores que llevaron a la quiebra de la convivencia democrática se remontaban mucho más atrás, incluso más atrás de 1931. En el ámbito internacional, también se desplegó un amplio aparato propagandístico para el reclutamiento de soldados midi que es para luchar en la guerra. Estos homenajes fueron especialmente promovidos en Madrid, que se encontraba bajo ataques constantes por parte de los sublevados. Al servicio de esta entidad, se pusieron todos los organismos de publicidad, información y propaganda que en ese momento interesaban al Estado republicano (prensa, radio, cinematografía, editoriales, publicaciones, actos públicos y exposiciones, entre otras).

La Junta de Defensa Nacional

Por su parte el bando republicano no pudo contar con prácticamente ninguna unidad militar completa organizada y disciplinada con todos sus mandos y suboficiales y durante los primeros meses la fuerza militar que se opuso al ejército sublevado, tras la decisión del gobierno de José Giral de licenciar a las tropas para evitar que la sublevación se extendiera, estuvo constituida por columnas improvisadas integradas por unidades sueltas y por las milicias de las organizaciones obreras, que cuando estaban mandadas por oficiales de carrera estos a menudo suscitaban sospechas de traición entre los combatientes. En el bando sublevado el ejército alcanzó rápidamente la unidad de mando y dominó completamente la vida civil de la zona sublevada, que ellos llamaban zona nacional.​ La muerte en un accidente de aviación en los primeros días del golpe del general Sanjurjo, que era el militar elegido por sus compañeros para encabezar la sublevación, hizo que el mando en la zona sublevada quedara entonces repartido entre los generales Emilio Mola y Francisco Franco, pero solo dos meses después, el 1 de octubre, el general Franco asumió el mando único militar y político (el general Mola murió en otro accidente de avión al año siguiente, el 3 de junio de 1937).​ El objetivo que perseguía Franco con la carta colectiva de ganarse a la opinión católica mundial en favor de la causa del bando sublevado lo logró plenamente porque prácticamente los obispos de todo el mundo adoptaron a partir de entonces el punto de vista sobre la guerra civil española que manifestaba la carta colectiva, sobre todo por la descripción que se hacía en ella de la persecución religiosa que se había desencadenado en la zona republicana.​ Sin embargo, cinco obispos no la suscribieron. Mientas tanto estaba muy avanzada la conspiración militar y política contra el gobierno Negrín dirigida por el jefe del Ejército del Centro, el coronel Segismundo Casado, convencido de que «sería más fácil liquidar la guerra a través de un entendimiento entre militares» por lo que había entrado en contacto a través de la «quinta columna» con el Cuartel General del «Generalísimo» Franco para una rendición del ejército republicano «sin represalias» al modo del «abrazo de Vergara» de 1839 que puso fin a la primera guerra carlista (con la conservación de los empleos y cargos militares, incluida). Además en el bando republicano la unidad de mando solo se logró (y nunca fue completa) a mediados de 1937 cuando el Ejército Popular estuvo completamente estructurado y, por otro lado, solo a partir de ese momento las necesidades militares se impusieron sobre las de la vida civil (marcada por la Revolución Social de 1936).

La reacción del gobierno a la sublevación militar

El nuevo gobierno se formó tras la elección de Niceto Alcalá-Zamora como presidente de la República, quien confirmó a Manuel Azaña como presidente del Gobierno. En Madrid el «comité revolucionario» republicano-socialista proclama la República y asume el poder como Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora.​ Por su parte, los delitos de los vencedores nunca fueron investigados ni enjuiciados, a pesar de que algunos historiadores​ y juristas​​ defienden que, además de subvertir el orden institucional, los sublevados habrían intentado exterminar a la oposición política.d​ En la posterior dictadura de Franco se investigaron y condenaron severamente los hechos delictivos cometidos en la zona republicana, llegando incluso a instruir una Causa General con escasas garantías procesales. El escritor y filósofo Miguel de Unamuno (Karra Elejalde) decide apoyar públicamente esta sublevación militar que promete traer orden a la convulsa situación del país.

‘Mientras dure la guerra’

Para Reino Unido y Francia, el conflicto representó una nueva amenaza al equilibrio internacional que trataban dificultosamente de preservar, el cual se derrumbó en 1939 (pocos meses después del fin de la guerra española) con la Segunda Guerra Mundial. Posiblemente el más divulgado de los crímenes llevados a cabo por el bando sublevado, debido a la relevancia del protagonista, sea el del poeta y dramaturgo Federico García Lorca en el barranco de Víznar en Granada. Al igual que había ocurrido con otros sectores como la industria o la agricultura, la prensa del momento también se vio afectada por la Revolución Social.​ Los sindicatos se hicieron con el control de imprentas y medios de comunicación y pronto comenzaron a promover artículos, revistas, carteles y pancartas propagando los ideales de la CNT-FAI, anticlericalismo y colectivismo autogestionario.​​ A pesar de esto, en ciertas ocasiones el gobierno republicano prohibió algunas de estas publicaciones que se mostraban críticas o bien de los sectores más radicales de la revolución. Otros fotógrafos destacados que cubrieron el frente republicano fueron la alemana Gerda Taro, el valenciano Agustí Centelles y Pelayo Más. Por otro lado, los avances en la fotografía, permitieron cubrir la guerra desde el frente, donde algunas de las instantáneas fueron muy promocionadas con intereses propagandísticos.

Y por otro lado tenemos la historia de cómo se desarrolla el conflicto y cómo se articula el poder entre los generales sublevados. Uno es republicano, otro es claramente franquista… y entre ellos hablan y discuten de política. Por eso siento que esta película habla más del presente que del pasado.

A la tensión social existente también contribuyó la prensa católica y de extrema derecha que incitaba a la rebelión frente al «desorden» que atribuía al «Gobierno tiránico del Frente Popular», «enemigo de Dios y de la Iglesia», aprovechando que la confrontación entre clericalismo y anticlericalismo volvió al primer plano tras las elecciones de febrero con continuas disputas sobre asuntos simbólicos, como el tañido de campanas o las manifestaciones del culto fuera de las iglesias, como procesiones o entierros católicos. Unos cuarenta miembros de Falange murieron en esos actos o en atentados de represalia de las organizaciones de izquierda.​ También fueron objeto de la violencia los edificios religiosos (un centenar de iglesias y conventos fueron asaltados e incendiados)​ aunque entre las víctimas de la violencia política de febrero a julio no hubo ningún miembro del clero.​ Entre abril y julio los atentados y las reyertas protagonizadas por falangistas causaron más de cincuenta víctimas entre las organizaciones de izquierda obrera, la mayoría de ellas en Madrid. El día 14 tuvo lugar un desfile militar en el paseo de la Castellana de Madrid en conmemoración del Quinto Aniversario de la República. El nuevo gobierno de Casares Quiroga continuó con la política reformista que ya había iniciado el gobierno Azaña que consistía fundamentalmente en volver a poner en vigor los decretos que habían sido derogados o modificados durante el bienio radical-cedista, a los que se añadieron algunos otros.​

  • Cada detalle, desde los uniformes militares hasta la ambientación de la Salamanca de 1936, fue tratado con minuciosidad.
  • Así mismo, en el parlamento, los diputados de la derecha, singularmente Calvo Sotelo y Gil Robles, acusaron al gobierno de haber perdido el control del orden público.​
  • El escritor muestra su apoyo a los sublevados para terminar con el caos, que él consideraba, suponía el gobierno de la República.
  • Para Reino Unido y Francia, el conflicto representó una nueva amenaza al equilibrio internacional que trataban dificultosamente de preservar, el cual se derrumbó en 1939 (pocos meses después del fin de la guerra española) con la Segunda Guerra Mundial.
  • Así pues, en la mañana del 7 de febrero arribaba al puerto de Mahón el crucero Devonshire con el conde de San Luis a bordo, donde se entrevistó con el gobernador republicano el capitán de navío Luis González de Ubieta, quien tras intentar infructuosamente contactar con Negrín, aceptó las condiciones de la rendición al día siguiente.

Un pintor hace un retrato de Franco a caballo, mientras se indica que Franco ganó la guerra en 1939 e impuso una dictadura militar. Tras sus palabras comienzan los insultos de algunos de los asistentes llamándolo rojo y traidor, gritos que se van generalizando, pidiendo que vaya al paredón, viendo que incluso algunos de los militares montan sus armas. Dice que se ha hablado de la defensa de la civilización cristiana occidental, expresión aportada por él mismo, pero se equivocó, y dice que es una guerra incivil. Salvador y Unamuno ven cómo llegan a Salamanca todos los generales de la Junta, saludándolo Cabanellas, feliz de conocerlo, presentándole a Mola, a Millán Astray y a Franco, aprovechando Unamuno la ocasión para pedir a Cabanellas que revoquen la detención de Atilano, diciéndole Cabanellas que lo revisarán, tras lo que el escritor se fotografía con todos los militares. Pero el nombramiento conlleva la presidencia de la comisión depuradora provincial, pidiéndole además un manifiesto para las universidades del mundo apoyando el Alzamiento, aunque él dice que la propaganda deben hacerla los militares.

Es herido durante una batalla, se implica en una relación prohibida con una española, encarcelado, rehabilitado y llega a ser sargento en la policía militar y vengarse la injusticia a la que le sometieron sus hermanos. Después de la guerra, la dictadura de Franco impuso un régimen autoritario que buscaba borrar las diferencias regionales y promover una visión homogénea de la cultura española. El conflicto político y social de la guerra civil también tuvo un efecto duradero en la preservación y promoción del patrimonio cultural.

Es así que una puesta de sol complementa una entrañable escena de debate entre Unamuno y su alumno Salvador Vila (Carlos Serrano-Clark), más tarde desaparecido por los militares. A diferencia del drama histórico convencional, Mientras dure la guerra no adopta filtros o desatura su paleta de colores para transmitir un carácter acorde con la severidad de los hechos. La película, que también es flanqueada por los planos de dichas banderas, empieza justo en las primeras horas del golpe de estado en Salamanca en la que las primeras ejecuciones se realizan a plena luz del día y ante la mirada impasible de Miguel de Unamuno, filósofo vasco y por entonces rector de la Universidad de Salamanca. En ese sentido puede parecer que la España imaginada de Mientras dure la guerra no representa la de 1936 sino la de hoy, y no solo porque en los diálogos se evidencian las eternas rivalidades entre castellanos, vascos y catalanes.

Karra Elejalde en su interpretación de Miguel de Unamuno Fotograma de un momento de ‘Mientras dure la guerra’ Ver Mientras dure la guerra supone un buen ejercicio de memoria y reflexión, pero también la creación de un espacio para el diálogo y el debate entre esas dos Españas que, lamentablemente, parecen seguir existiendo ahora más que nunca. La película empieza con la imagen de una bandera, en la Plaza Mayor de Salamanca, el 19 de julio de 1836, y acaba con la imagen de otra bandera muy distinta. Todos los elementos que rodean la película resultan muy acertados, desde el título (que hace alusión a una cláusula del documento que concede el mando único a Franco) hasta el cartel, que muestra una bandera que jugará un papel muy simbólico dentro del film. Ahora bien, Mientras dure la guerra ha llegado a las pantallas en un momento muy oportuno, pero no es, ni mucho menos, una cinta oportunista, y no cabe duda de que va a ser un film que pase a formar parte de nuestra memoria colectiva. Mientras dure la guerra es el séptimo largometraje del director Alejandro Amenábar y llega a las pantallas tras la tibia acogida que tuvo su anterior título, Regresión (2015).